parque nacional del Serengeti

Parque del Serengeti

Nuestra tercera y cuarta noche la pasamos en el parque nacional del Serengeti.

Nos levantamos en el hotel del lago Manyara, y después de desayunar preguntamos si podíamos llegar hasta el lago. Yo quería ir hasta allí para ver la población de flamencos que alberga este lago.

Finalmente hicimos una mini-excursión a pie, acompañados de un Masai ya que no te dejan ir a ti sólo.

En cualquiera de los parques ni debes, ni te dejan ir solo a ningún lado, son parques que no están vallados, y los animales pueden moverse libremente por todo el terreno por lo que puede sorprenderte cualquier animal por el camino.

De camino hasta la orilla encontramos el esqueleto de algún animal grande que no supimos identificar, lo cual nos hizo ver que quizá si era más seguro ir con un masai, jejejeje.

Cuando llegamos casi a la orilla del lago encontramos flamencos y pelícanos dándose un gran festín para desayunar, ¡era precioso!.

Flamencos en Lago Manyara   Pelícanos en Lago Manyara

Tras unas cuantas fotos, volvimos de regreso al hotel con nuestro guía y después rumbo a nuestra Próxima parada: el parque nacional del Serengeti.

Entrada al parque

Para llegar al parque del Serengeti tuvimos que recorrer unas cuantas horas en coche. Para llegar hasta allí tienes que entrar en el área de conservación del Ngorongoro primero, así que hicimos un alto en el camino para divisar el cráter desde un mirador.

Entrada al área de conservación del Ngorongoro

Las vistas a pesar de ser un día nublado eran espectaculares.

vistas desde un mirador del Ngorongoro

Después proseguimos hasta la entrada al parque.

Allí aprovechamos para comer el pic-nic que nos habían preparado en el hotel, y disfrutar de las vistas antes de llegar hasta nuestro próximo alojamiento.

entrada al Parque nacional del Serengeti

 

La idea también era poder hacer algo de tiempo, recuerda que esto condiciona tu hora de salida. Así que queríamos entrar lo más tarde posible, para que dos días después nos diera tiempo a hacer un último safari de medio día por el parque.

Nuestra entrada al parque fue triunfal, nada más comenzar el larguísimo camino de tierra, vimos 3 buitres devorando un animal.

Ese día lo habíamos dado por perdido en cuanto a ver animales se refiere. Pero esto es lo bueno de África, ¡hay animales por todos lados!

Buitres en el Parque nacional del Serengeti

La verdad que ese día no estaba planeado hacer safari, pero para llegar al tended camp teníamos que atravesar parte del parque porque nuestro alojamiento estaba dentro, así que fue safari en ruta, y además vimos muchísimas cosas.

De camino nos encontramos con unas cuantas leonas con sus crías.

Con unos guepardos descansando en la orilla de un laguito que dieron más juego de lo que pensábamos.

Llevábamos un coche detrás nuestro el cual paro al vernos, y uno de los guepardos se subió a su coche para ver mejor al otro lado, ¡fue muy excitante!.

Pudimos ver también una familia de elefantes, otra de hienas y una puesta de sol increíble.

Estábamos exhaustos de tanto viaje, tantas emociones, pero lo mejor aún estaba por llegar.

Leopardos en Parque Nacionarl del Serengeti

leopardo en Parque nacional del Serengeti

 

leona en Parque nacional del Serengeti

Leona amamantando a cachorros en Parque Nacional del Serengeti

Elefantes al atardecer en Parque nacional del Serengeti

Hienas en Parque nacional del Serengeti

atardecer en Parque nacional del Serengeti

Tercera noche

El hotel dónde íbamos a pasar la dos siguientes noches era genial sobre todo no podíamos creerlo, ¡que bonito!, quieres saber más, no te pierdas mi post dónde alojarse en Tanzania.

Tras dejar las maletas y adecentarnos un poco después de todo el día tragando polvo, nos fuimos a la tienda donde estaba el salón, la cena increíble era tipo buffet así que podías elegir lo que más te apeteciera.

Esa noche los guías y el personal cantaron una canción de bienvenida típica de allí.

Después del festín y acompañados por un masai hasta nuestra tienda nos fuimos a dormir, había que recuperar fuerzas, al día siguiente ¡nos esperaba la aventura de nuevo!

Cuarta noche